viernes, 31 de octubre de 2014

Capitulo 2

Vaya, había dormido como un bebe, de hecho había dormido tan bien, que me quede dormido unos 10 o 14 minutos mas de la cuenta. No hay nada como una ilusión para ser feliz, y nada como ser feliz para dormir cómo un niño.

De los niños se dicen muchas cosas, que si aun conservan la inocencia, que si los niños (y los borrachos) nunca mienten, supongo que no sentir la necesidad de mentir va relacionado con la inocencia, y también se dice que los niños son felices con cualquier cosa.

Yo ya no era un niño, y aunque no me consideraba un amargado, a mi edad, no era feliz con cualquier cosa, pero la posibilidad de trabajar como locutor me hacia feliz, y eso cuando ya no eres un niño se hecha de menos, y mola cuando se consigue. Y yo, era feliz, que co.....

Pues eso. Que me había quedado dormido, y se me habían pegado las sabanas, tanto que cuando llegué a la parada del bus, este ya cogía carretera y manta, vamos que lo perdí, me iba a tocar esperar 20 minutos al próximo bus.

Porque acordáramos que no tenia coche, el tema del cepo y demás, de hecho tenia que ir a recogerlo hoy, porque sino, a parte de los 50 pavos del taladro para romper la cerradura me iban a cobrar un plus de 10 euros por día en concepto de parking. Lo talleres del centro (y los centros comerciales) eran así, el espacio se paga.

Y bueno, ya sabéis como son mis viajes en el autobús, aburridos. Así que ya llegaba tarde al trabajo, iba corriendo, y me iba a tocar recuperarlo.

Dentro de lo que cabía, teníamos un poco de flexibilidad horaria pero cada semana teníamos que haber fichado nuestras 40 horitas. Así que me tocaría recuperar otro día, no hoy, porque tenía que ir a la radio, pero si otro día.

Llegue como unos 20 minutos tarde, justo lo que tuve que esperar a que llegara otro bus. Y cuando entraba por la puerta, pasaba el jefe de sección, que solo con la mirada, ya me dijo que tenía que recuperar aquel retraso, y yo solo con un gesto ya le dije, que si que lo recuperaría.

Hoy me tocaban trincheras (de cara al público recordar), así que me hinche de valor y me dispuse a ello. Que si disculpa, que si puedes mirar esto, que si se cree que hay derecho a esto, y yo ea ea ea. Estoy es lo que tenia trabajar de cara al publicó, que siempre tiene la razón.

Y así llegó la hora de comer. Teníamos 1 hora, porque disponíamos de una sala que podíamos considerar comedor y podíamos llevar tupper de casa. La mayor parte de loa días solíamos salir fuera a tomar algo por los restaurantes de la zona.

Hoy tenia que recoger el coche así que salí al bar que tenía los mejores bocatas de la zona y me pedí mi favorito: un marino, le llamaban ahí, atún y mahonesa, con anchoas y pimiento rojo, de vicio estaba aquello. Y tal cual salí del bar con mi bocata recién hecho, me dirigí al metro.

Cuando se me averiaba el coche, o tenia que pasar alguna revisión, siempre llevaba el coche a un taller cercano a mi trabajo. Las grandes ciudades tienen eso, que tienes donde elegir, de todo, y los talleres no eran una excepción, hasta tenias los mecánicos piratas, que te reparaban el coche en la calle por unos euros. Pero yo era de los que preferían un taller oficial, que no se subiera a la parra con los precios, era difícil encontrarlos pero los había, y si estaban "cerca" del trabajo mejor, así te podías escapar en la hora de la comida y no tenias que andar llegando tarde o saliendo temprano. La única pega era el parking, en el centro, y el servicio de estacionamiento regulado.

Pero bueno ya veríamos, cogí el metro, mis 5 paradas hasta el taller oficial y me plante en la recepción del taller, sin rastro de mi bocata, solo unas migas en la camiseta, que procedí a limpiar antes de dirigirme a la señorita.

- Hola, venía a recoger un coche.
- Buenas tardes, ¿matricula?
- 555-4162 ;)
- Correcto. Son 50 euros. ¿Tarjeta o efectivo?
- Tarjeta.
- Espere en la sala que enseguida le traerán el coche.

Y ahí me quedé yo, con la tarjeta de crédito tiritando, esperando a que me trajeran a mi viejo compañero de viajes. Menuda faena lo del cepo, me estaba planteando si comprar otro o no, no lo tenia muy claro.

Barajaba la posibilidad de gastarme otros 50 euros, o que algún "quinqui" me robara el coche para darse una vuelta. Posiblemente comprara otro, de momento buscaría el adecuado, y estaría atentado a las señales, siempre hay señales, señales que solo ves cuando te las pasas de largo, pero bueno, de todo se aprende.

Y mientras divagaba entraba por la puerta de la sala de espera mi mecánico de confianza. Tan importante era encontrar el taller con buenos precios, como conocer a alguien dentro que te explique como van las cosas. Y ese era Antonio.

Y allí llegaba con la llave de mi coche y una sonrisa en la cara (si, como el de la grúa). Y tras una amena conversación, recuperé mi coche y pude volver al trabajo, tenia el tiempo justo para encontrar aparcamiento cerca del trabajo a la primera, y entrar justo a tiempo a currar. Pero no lo tenia nada claro. Así que me monté en el coche, puse el gps y me dirigí por el camino mas corto al trabajo. Esperé en algunos semáforos, pite a algunos coches, me pitaron otros tantos, y llegue sano y salvo, con un par de días menos de vejez, por el stress de conducir en la capital, listo para buscar aparcamiento.

Tuve que dar varias vueltas a la manzana hasta que por fin, encontré sitio un poco justo pero lo pude encajar. Ya iba tarde y aun tenía que poner el ticket. Tenía que descargar de una vez la aplicación para el móvil. Aquello, a la vieja usanza era un verdadero lío, pero si te lo dejabas todo configurado en la app, aquello de gastar pasta por aparcar en el centro era cosa de coser y cantar. Pero bueno tenia que sacar un rato libre. Lo dicho al final, lo deje en el hueco, busqué unas monedas en la guantera, busque el poste más cercano, y volví a dejar el ticket. El vigilante ya andaba cerca, solo me echó una miradita, pero sin mas.

Entre unas cosas y otras iba como 10 minutos tarde, los compañeros te cubren, pero si el jefe anda por ahí, te echa otra miradita, como la de esta mañana, y te deja fulminado. Si jefe, si, ya lo recuperaré. Se me olvidaba decir que también fichábamos al ir a comer y al volver. Hasta que fue la hora de salir, tuve que escaparme una vez mas a renovar el ticket, y suerte que no pasé de las 4 horas, que sino tengo que llevarlo a otro distrito.

Bueno, parecía que no, pero la jornada laboral llega a su fin, sales del curro, coges tu coche y vas a por tu chica.

Tu chica, bueno, o como se diga en estos tiempos. Era una relación mas o menos sería, llevábamos "saliendo" como seis meses, aun no vivíamos juntos ni nada, pero bueno, la cosa no iba mal. Nos llevabavamos bien, había buen rollito y feeling. Bueno, que os voy a contar que no sepáis vosotros de lo duro que es encontrar chica en estos tiempos que corren. Pues eso, que fui a buscarla a casa, ella aun no tenía curro fijo, bueno fijo discontinuo que se dice ahora. De vez en cuando encontraba algo se niñera, dando clases, alguna sustitución ocasional en una tienda, pero nada de 9 a 6.

Le das un toque al móvil, cuando llegas a su bloque (bueno, si le pones un whatsapp, que es como se dice ahora) y baja a buscarte. Estas en doble fila..

- Hola mi amor, ¿nervioso?
- Si bueno, hoy he tenido un día que no veas.

Vaya, estaba especialmente divertida, esa tarde, no digo que fuera una arpía, pero vaya, así daba gusto. Pero bueno, puse el gps, llegamos a la zona, buscamos aparcamiento y nos dirigimos a la puerta.

Allí nos encontramos a un segurata curtido por los años, el tío tenia pinta de llevar de portero antes de que existirá el edificio...

- Hola. Veníamos a ver a Alfredo Diaz.

Al segurata se le dibuja una sonrisa en la cara. Últimamente me pasaba mucho eso. Iba a tener que empezar a mirarmelo.

- Llegas unos años tarde... No trabaja aquí...

Me giro, miro detrás de mi a mi chica, y su "especialmente divertida" estaba transformándose en un "descojonarse de mi". No quería entender que es lo que pasaba allí, pero empezaba a estar muy clarito.

- Esto, como que no trabaja aquí, si anoche hable con el, y me dijo que trabajaba aquí reclutando...
- No sigas, esta claro que te han gastado una broma, y no tienes que ir muy lejos a buscar la culpable. Pero que sí quieres puede decirte donde encontrarlo.
- Esto, bueno...

Me gire, y ya no podía ignorar mas la verdad. A veces cuando todo parece monótono, a alguien conocido se le ocurre como hacer que la situación sea mas divertida, y no siempre puede que a ti también, te lo parezca.

Estaba claro, había sido víctima de una broma de mi chica. Pero bueno, me estaba bien empleado. Al final no le guarde mucho rencor, nos fuimos a cenar a un restaurante cerca de la zona, ya que tenia el coche aparcado y ya había terminado el horario del estacionamiento regulado. Nos echamos unas risas, y la acerque a su casa.

Aquel día había sido de locos. Corriendo desde primera hora, para arriba, para abajo, vaya a veces la vida era estresante que dicen. Hacia buena noche, así que al llegar a casa me quede en el parque mirando las estrellas, era una de las ventajas de vivir en la periferia, menos contaminación lumínica. Aquella noche, no radié mis 30 minutos de radio. Me quede tumbado a la luz de la luna.





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